Estas imágenes fueron tomadas en el rincón del águila, mostrando tan sólo unas cuantas de las tazas en las que acostumbro naufragar.



El café. Parte central de mi vida, compañero en las buenas y las malas, siempre presente en los momentos de reflexión. ¿Qué puede haber más satisfactorio que dejar naufragar los pensamientos en una deliciosa y aromática taza de café?
2 comentarios:
Mira, veo que tienes junto al gordo y el flaco tus mamushkas, digo, matrushkas.
Jajajaja matruskas, se llaman matruskas. En qué estarías pensando jajajaja...
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