Para Fran
y amigos que nos acompañan.
Hace tiempo que me empezaron a hacer ecografías para monitorear el desarrollo de mi bebé,
si, aunque no hable demasiado al respecto en la red, estoy embarazada. Pues bien, decía que he pasado por diversas ecografías para ver que todo se desarrolle en orden y que el alien que me está creciendo en la tripa vaya transcurriendo por sus diferentes metamorfosis correctamente. Y si, de ser un saco con froma de alubia pasó a ser un ente algo íctico, con sus dedos palmeados y los ojos a la lateral, toda una belleza, oiga. Y la mar de ominoso, todo hay que decirlo.
Impresionante saber que a los dos meses de concebido el pequeño ser ya se movía y sus extremidades se veían desarrolladas. Más tarde, tocó revisar que se hubiesen cerrado correctamente los huesos del craneo, la cavidad estomacal, que la columna se hubiese integrado, etc. La última eco ya se ha visto que aparentemente se trata de una nena, muy larguirucha y delgada ella, como su madre.
Y, durante todo este tiempo, cada impresión que ha hecho el doc de los detalles he tenido que explicarla e identificar a medio mundo. Mi pobre churri hasta el momento lo más que ha logrado ver es a un extraterrestre fotografiado. Y es que las ecografías en movimiento son una cosa, se ve claramente como se mueve el bebé y el médico va explicando, mientras señala, las diferentes partes de la craitura. Pero una vez fijada la imagen, sólo se ve algo borroso e informe. Así que, ¿para qué escanear una ecografía? Si a fin de cuentas, una rosa es una rosa es una rosa. Y como de momento me hallo en el curro, pongo una imagen que se ve muy similar a lo que he visto en ecografías de mi pequeña
chestbreaker, que hay días que de tanta patada pienso que no tarda en salírseme cual el octavo pasajero.

Ah, si, se me olvidaba agregar el tierno comentario de mi querida Lilith, quien me asegura que, una vez que el bicho está fuera parece un adorable Gollum. Frikis debíamos ser. XD