miércoles, noviembre 09, 2005

Cuando la realidad supera a la ficción

Normalmente tendemos a pensar en el pasado como un lugar mejor, idealizado y tranquilo.
Normalmente pensamos que en la literatura se exagera lo peor del ser humano.
Normalmente vemos las noticias como la cara más exagerada de la realidad, sobre explotada por los medios para vendernos morbo.
Normalmente no se encuentra uno con reportajes sencillos que demuestran que Stephen King, Poppy Z. Brite y Clive Barker no tienen tanta inventiva como parece.

Acabo de leer un reportaje en la revista Chilango un reportaje pequeño acerca de La Castañeda, la versión mexicana del Arkham de Ciudad Gótica, y sinceramente, es escalofriante leer lo que un ser humano es capaz de hacer a otro para "ayudarle a restablecer su salud".

El antiguo Manicomio de La Castañeda, el hospital psiquiátrico más grande del continente americano, fue construido durante la época porfiriana, en 1910. Creado como una institución moderna y ejemplar, con hermosos jardines y 24 edificios, el principal de estilo Neoclásico, donde se ubicaban la dirección,la administración, la sala de recepción para los enfermos, la farmacia, la biblioteca y el cuarto del médico de guardia. Era un palacio de grandes dimensiones, ubicado en la exhacienda de La Castañeda, lugar donde ahora se encuentran las Torres de Mixcoac y las Lomas de Plateros.

Y en el interior de dicho palacio se albergaron los más terribles abusos, dignos de una novela de terror. Leer los tratamientos habituales hacen que uno imagine la Isla del Doctor Moreau y da otra dimensión al Castillo de las Ratas de En las puertas de Anubis; y el saber que existen registros detallados y fotografías hace que el horror cobre mayor consistencia. Leer en la red descripciones de médicos que refieren que La castañeda era un sitio donde los hombres devoraban a las ratas y las ratas a los hombres es tan sólo una pequeña puerta hacia un verdadero abismo de locura, donde se intentaba curar las desviaciones sociales con tratamientos dignos de una cámara de tortura. Ignoro si habría en ese entonces la terapia de electroshock, pero comparada con las descritas en diversos sitios, resulta completamente deseable.

Transcribo de la revista Chilango N°25, Noviembre de 2005:
A pesar de presumir de modernidad, los tratamientos eran absolutamente bárbaros... Para provocarles convulsiones se les ponía sangre de epilépticos. Se utilizaba insulinoterapia para inducir choques hipoglucémicos. ...También se ensayó provocar choques inyectándoles sangre incompatible.

...para calmar a los agitados se les "abanderillaba": por vía intramuscular se les introducía aceite azufrado que además de fiebres altas les provocaba intensos dolres que se prolongaban por más de 15 días.
También en diversos enlaces, hallados en la red, se pueden leer los criterios que se usaban para clasificar a la gente, para determinar la locura. Sinceramente, cuando lee uno estos horrores de la historia no queda sino pensar que No todo tiempo pasado fue mejor, y que la realidad siempre superará con creces a la ficción.

Enlaces:
Las locas y dementes del Porfiriato
¿Dónde quedó la locura?

Existe una novela que aborda el tema y que seguramente compraré:
Nadie me verá llorar, de Cristina Ribera Garza.

6 comentarios:

perenquén dijo...

No sé por qué no me sorprende... En "Far from heaven" - película de Todd Haynes ambientada en EE.UU. en los años 50 - al personaje de Dennis Quaid un psicólogo le ofrecía un tratamiento conductista para "curar" su homosexualidad, el cual incluiría el uso del electroshock; es exactamente el mismo tratamiento que se emplea con Alex en "La naranja mecánica" de Stanley Kubrik. La apomorfina - principio activo de la alternativa de la viagra - fue utilizada también para el mismo fin, además de en tratamientos de dexintoxición de opiómanos; Burroughs, en el prólogo de su novela "Yonky" nos revela sus propiedades y lamenta sus efectos secundarios, pues produce fuertes náuseas.
Pero no me sorprende, sobre todo, porque hace unos años un psicólogo clínico me aseguraba - dándome todos los detalles - que en algunos casos extremos aún se usaba, aquí en España y ahora, el electroshock y la lobotomía para tratar la esquizofrenia.

Xanadu dijo...

Estoy anonadada,pero por desgracia no me sorprende.
Hay un cuento de la Agata Cristhie, ahora no recuerdo cual, que trata de un asesinato en un manicomío de la época, los años 20 y aún sin llegar a ese grado de descripción de los horrores de esos sitios, la escritora deja bastante claro que ahí no se curaba la gente, sino que era el lugar de muerte de donde no se salía jamás.

Errantus dijo...

Respecto a lo del uso de electroshocks en esquizofrénicos, estoy segura que es una práctica vigente. La hermana de una excompañera de la facultad fue sometida a dicho tratamiento el año pasado.

13xxTdPxx34 dijo...

Efectivamente los electroshocks eran parte de la "terapia" de rehabilitacion para algunos de los internos, lo mas impresionante es que tambien les inyectaban insulina para dejarlos en coma unos 10 minutos y posteriormente les inyectaban azucar para regresarlos de ese estado.

Un dia viendo el canal 11, sacaron un documental llamado "Carceles" donde habla el ex director del hospital, psquiatras, el pintor Jose Luis Cuevas e incluso algunos internos, no deje pasar la oportunidad y lo grabe. Aun cuando se manifiestan en documentos y documentales los hechos en ese lugar, la realidad nunca será alcanzada...

Anónimo dijo...

A que libro pertenece la imagen que colocaste en ese post?
estoy segura que lo tengo en casa pero no recuerdo
el nombre


katia_corona@hotmail.com

Errantus dijo...

Katia

Imagino que te recuerda a un libro de Carlos Cuauhtemoc Sánchez, aunque la imágen es famosa por sí misma: "El grito", de Eduard Munch.