sábado, julio 09, 2005

Tormenta

Afuera llueve a mares, el mundo se desdibuja a través de una cortina blanca de humedad ocasionalmente desgarrada por el fogonazo de un relámpago que traza los contornos de los árboles y las casas de los alrededores con gran nitidez; y de nuevo vuelta a esta blanca ceguera y el rumor del agua que acalla los demás sonidos. En el balcón una figura observa, recortada contra la luz cálida del ventanal abierto, con una taza humeante en la mano. Afuera hace frío y el aire cambiante le envía ocasionalmente ráfagas de lluvia helada que se estrellan contra su cuerpo sin inmutarle.
Hay demasiada lluvia fuera, pero dentro ha habido más.
Hoy, por fin está en paz.

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